La sobreprotección ocurre cuando los adultos impiden que los niños enfrenten desafíos o resuelvan problemas por sí mismos. Aunque la intención suele ser evitarles sufrimiento, este comportamiento puede afectar el desarrollo de su autonomía, autoestima y tolerancia a la frustración.
Riesgos de criar en una burbuja
Niños sobreprotegidos tienden a desarrollar inseguridades, baja confianza en sus capacidades y una dependencia excesiva de los adultos. A largo plazo, esto puede dificultar su adaptación a contextos escolares, sociales o laborales donde se espera que actúen de forma independiente.
Claves para un acompañamiento saludable
La alternativa no es abandonar, sino acompañar sin anular. Esto implica permitir que los niños cometan errores, tomen decisiones y enfrenten consecuencias apropiadas para su edad. Fomentar la resiliencia y la responsabilidad desde temprana edad fortalece su desarrollo emocional.