
La Semana Santa en Sevilla es, indiscutiblemente, la celebración más emblemática y conocida de España, atrayendo anualmente a miles de visitantes que buscan sumergirse en su fervor y profunda tradición. Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, la ciudad entera se transforma durante esta semana, vibrando al ritmo de los tambores y el aroma a incienso. El momento álgido, el instante donde la pasión alcanza su máxima expresión, es “La Madrugá”, la noche mágica que transcurre entre el Jueves Santo y el Viernes Santo.
Durante esta noche especial, las hermandades más antiguas y veneradas de Sevilla, verdaderas joyas de la devoción popular, realizan sus solemnes estaciones de penitencia. Pasos como el del Jesús del Gran Poder, con su imponente figura, y la Esperanza de Triana, con su inconfundible manto verde, recorren las calles engalanadas, acompañados por miles de nazarenos que, en silencio, portan cirios y cruces. El alma de La Madrugá se siente en el aire, en el eco de las saetas que, improvisadas desde balcones o a pie de calle, desgarran el silencio con su emotividad y devoción.
La Madrugá trasciende la mera celebración religiosa; se convierte en una experiencia cultural profunda que conmueve a propios y extraños. Es un encuentro con la historia, el arte y la fe, un espectáculo que captura la esencia misma de la Semana Santa española y que deja una huella imborrable en quienes tienen la oportunidad de vivirla. Para comprender la magnitud de esta tradición, presenciar La Madrugá en Sevilla es, sin duda, una experiencia imprescindible.