
Si tu nevera huele mal, el bicarbonato de sodio es un excelente neutralizador de olores. Coloca un recipiente abierto con bicarbonato en una de las repisas y cámbialo cada mes.
Otra opción es usar carbón activado, café molido o rodajas de limón, que absorben los olores y dejan un aroma fresco. También puedes limpiar las paredes del refrigerador con una mezcla de agua y vinagre blanco para eliminar bacterias y residuos.
Para evitar que los malos olores regresen, revisa y desecha alimentos en mal estado con regularidad y guarda los productos en recipientes herméticos.