La coalición que gobierna Euskadi, conformada por el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el Partido Socialista de Euskadi (PSE-EE), atraviesa un momento de notable tensión. El secretario general del PSE, Eneko Andueza, ha cuestionado abiertamente la voluntad del PNV para mantener la estabilidad del pacto que sostiene la administración de Imanol Pradales, instando a una mayor coordinación entre las fuerzas del ejecutivo y advirtiendo que las disputas internas favorecen a la oposición, liderada por EH Bildu.
Fisuras visibles en la coalición y riesgos para la gobernabilidad
Las declaraciones de Andueza ponen al descubierto fisuras internas que pueden afectar la gobernabilidad vasca. Aunque el PNV ha respondido calificando las críticas de “provocaciones” y negando un cuestionamiento a la alianza, el desacuerdo sobre la gestión y cumplimiento de los acuerdos queda patente. Esto podría traducirse en una ralentización o bloqueo de la agenda legislativa y en dificultades para implementar políticas públicas clave durante el mandato de Pradales.
Contexto político y posibles consecuencias
Este conflicto ocurre en un contexto de equilibrio de fuerzas muy ajustado tras las elecciones autonómicas, que obligan a mantener acuerdos y consensos para la estabilidad. La exigencia de Andueza de un “cambio de actitud” y su insistencia en la coordinación apuntan a roces importantes entre las formaciones, que, de no resolverse, podrían poner en riesgo la coalición y complicar las negociaciones con el Gobierno central en Madrid.
En definitiva, el Gobierno Vasco enfrenta un desafío interno que podría influir en su capacidad para gobernar con eficacia y mantener un frente unido ante los retos políticos y sociales de la comunidad autónoma.