España enfrenta un resurgimiento de la silicosis, con 5.900 casos desde 2007 y un pico de 520 el último año. Este aumento, vinculado a la manipulación de sílice, impacta la salud laboral y la industria.
El alza de casos afecta la productividad y competitividad empresarial, con posibles bajas laborales y costos médicos. También daña la reputación y la confianza del consumidor.
Empresas que usan sílice deben priorizar la seguridad. Invertir en protección, ventilación y capacitación es clave. La colaboración con autoridades es esencial.